Javier Diez Canseco, congresista socialista, luchador por los derechos
humanos y ex miembro de Gana Perú, murió
ayer sábado por la noche. Su legado es recordado, pero no solo a partir del
lamentable hecho.
En marzo, un mes
después de revelarse que el político padecía de cáncer, el periodista César Hildebrandt, desde su semanario, le rindió
honores.
“Poco
a poco, Javier Diez Canseco se está yendo. No es pena lo que siento. Es rabia”,
dijo Hildebrandt en la más reciente edición de la revista En sus Trece.
“Las últimas
apariciones públicas de este
hombre mayúsculo tuvieron que ser destinadas a defenderse de las acusaciones
vertidas por lo peor de la prensa derechista. Y el congreso,
donde la sífilis del fujimorismo sigue circulando, se atrevió a sancionarlo con
90 días de separación”, añade.
Más sobre JDC por
Hildebrandt:
“Nunca te elevaste
tanto como cuando el odio te mordió. Nunca fuiste mejor que hace unos meses, defendiéndote de
quienes querían tu asesinato mediático. Y era pura
envidia, querido Javier.
Tu vida les recordaba su miseria moral; tu elocuencia les recordaba sus
silencios; tu capacidad de indignación ante las injusticias les recordaba sus
complicidades y sus agachamientos”.
“Pero siempre hemos
dicho y diremos que has sido un hombre
ejemplar, coherente,
indoblegable. Un hombre, en suma. Una lección viviente de
armonía entre palabra y acto. Un extraño ejemplo en un país plagado de
impostores”.
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