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jueves, 19 de enero de 2017

RÍO CAÑETE... DÉJAME PASAR !

Tú tienes tus aguas y yo el corazón
Si por estos días nuestra madre bienhechora, hace sus travesuras, cerrando caminos, arrasando cultivos o enlodando cuanto haber a su paso, no nos queda otra cosa que contemplarla, puesto que con la naturaleza no se juega.

Las prevenciones, el grupo de contingencia y otros adjetivos que siempre escuchamos, no funcionarán ante la ira de las turbulentas aguas de uno de los ríos más importantes de la costa peruana. 
A través del tiempo, el hombre, ha depredado su defensa natural. Ha ganado su cauce. No ha tenido el más mínimo respeto en edificar sus viviendas en lugares sumamente peligrosos cuando se incrementa las aguas.
La terquedad prima a lo largo de la cuenca hidrográfica. Los que están en zonas vulnerables para dejar el lugar a pesar de las insistencias de los hombrecitos de Defensa Civil, les importa un comino.
Después llegan las lamentaciones cuando el río llega recuperar su cauce normal, arrasando todo a su paso, sin tener contemplaciones a los inquilinos que al menos en esta temporada deben emigrar a la parte alta.
En la actualidad, nadie respeta a la naturaleza. El hombre se ha alejado por completo, contrario a los antiguos peruanos que hasta le rendían pleitesía, no sólo al Río Cañete, sino a todas las cuencas porque consideraban que era la base de toda cultura.
Hasta los incas cuando llegaron a Lunahuaná, le rindieron culto. Construyeron su fortaleza en la parte alta (Incahuasi) por respeto y retardaron la conquista cuatro años, puesto que conocían que "al otro lado", existía una gran civilización. 
Con la llegada de los españoles, los franciscanos, se emocionaron y lo bautizaron como una criatura de Dios, siguiendo los principios del Patrón de la Ecología, señalando que todo lo que existe a nuestro alrededor es una maravilla creada por el omnipotente y se aposentaron en Pacarán.
En nuestra era, por la década de los 60 durante la visita del hoy santo José María Escriba de Balaguer, bautizó a estos lares como "valle bendito", razón no le faltaba porque somos la envidia en América Latina por sus productos del pan llevar.
Si ostentamos los títulos del "valle dorado de la costa peruana", "valle bendito", "la perla del sur", "la mejor agricultura" y otros, es precisamente gracias al Río Cañete, sí... este río que por estos días hace sus travesuras causando más de un dolor de cabeza a todos. 
"Río Cañete, déjame pasar. Si te destruyen, no tendrán perdón..", señaló en algún momento el Dr. Eduardo Pachas Napán en clara defensa de nuestra cuenca que no debe ser malograda por intereses mezquinos.(Wilfredo Cayllahua)

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